El espasmo del sollozo es un trastorno causado por un paro respiratorio al sacar el aire durante el llanto, después de una profunda inspiración. El motivo desencadenante es cualquier evento estresante para el bebé, tales como golpes leves en cualquier parte del cuerpo, rabia, frustración o miedo.
Denominado en inglés Breath-holding spells, es un tipo de evento repentino, no es epiléptico y se presenta entre el 5 y el 7% de los niños sanos.
Los espasmos se presentan después de los 13 meses de vida. La mitad de los bebés presentan uno o más episodios por semana y un 20% varios en un solo día. La mayor cantidad de espasmos los presentan los niños entre 1 y 2 años de edad. En la mayoría de los niños, los espasmos ceden por sí mismos a los 4 años de edad. Se considera que un período de un año libre de espasmos es el criterio para considerarlo como resuelto.
Antes de que un niño tenga un espasmo del sollozo, siempre ocurre algo que lo desencadena, y el más común es el llanto, aunque puede ser provocado por dolor, sorpresa o frustración al no cumplirle un capricho. El niño comienza a gritar vigorosamente, aunque algunas veces solamente alcanza a lanzar el grito inicial, cesa la respiración y comienza a ponerse cianótico (coloración azulosa de la piel), especialmente alrededor de los labios, luego presenta aumento progresivo del tono muscular, pierde la conciencia, algunas veces hay relajación de esfínteres y en raras ocasiones, la falta de respiración produce movimientos convulsivos cortos por carencia cerebral de oxígeno.
Después de unos segundos, el niño presenta relajación muscular, queda flácido con marcada palidez y se restablece la respiración y la fuerza muscular. Aunque dejan de respirar su corazón sigue latiendo y está probado que el espasmo del sollozo de ninguna manera repercute a nivel neurológico en el niño.
El espasmo del sollozo no es provocado por enfermedades orgánicas del sistema nervioso, tampoco es una manifestación de alguna enfermedad psiquiátrica, ni significa que el niño tiene algún trauma psíquico. Se le ha relacionado con un reflejo respiratorio infantil primitivo y la manipulación, ya que generalmente se presenta después o durante de algún berrinche. También está relacionado en cierto grado con la herencia. Uno de cada cuatro niños con espasmo de sollozo tiene un familiar directo que lo padeció en la infancia.
Es más frecuente que un niño los manifieste por las tardes, cuando está cansado y en especial cuando se acerca la hora de ir a dormir. Habitualmente, los espasmos sólo lo presentan frente a las personas con las cuales convive y tiene una estrecha relación afectuosa (padres, abuelos). Muy pocas veces lo hace ante extraños o en el consultorio del pediatra.
Manejo de emergencia del espasmo del sollozo:
1. Mantén la calma. Tu hijo no corre ningún riesgo.
2. Retira los objetos que tenga en la boca.
3. Colócalo de costado y aleja los objetos con los que se pueda golpear.
4. No intentes detener el espasmo.
5. Aléjate un poco del niño y obsérvalo de forma indirecta, haciéndole pensar que no le prestas mucha atención al evento.
6. Inmediatamente al término del espasmo, explícale con voz firme que no te gusta que haga "berrinches" y que no le darás el beneficio que pretendía ganar con lo que hizo. En caso de que sea provocado por dolor de un golpe o caída, abrázalo y consuélalo.
7. Déjalo dormir una pequeña siesta.
Si tu hijo hace varios eventos de espasmo del sollozo al día, es probable que el manejo conductual no sea el correcto, y que lo esté utilizando como forma de manipulación o comunicación, intentando llamar tu atención y/o los demás miembros de la familia.
Recuerda que el llanto es una forma de comunicación infantil y que si acudes inmediatamente para proporcionarle gratificantes cuando llora, intentando reducir el número de espasmos, es probable que provoques un efecto contrario y se incrementen, ya que estarás reforzando la conducta.
¿Qué debes evitar?
1. Maniobras de reanimación. Las medidas de reanimación, como la respiración de boca a boca y el masaje cardíaco, pueden tener riesgos si las hace alguien inexperto.
2. Golpear, pellizcar o nalguear a tu hijo. Los golpes no detienen el espasmo y el niño siente rechazo. Cualquiera de las opciones anteriores lo único que lograrán es mostrarle cuanto nos enoja su comportamiento lo cual, nuevamente, reforzaría su conducta.
3. No lo introduzcas en agua. Tiene el riesgo de broncoaspiración y complicaciones pulmonares mayores que el mismo espasmo.
4. No introduzcas objetos en su boca. Si lo intentas con un objeto rígido, le puedes lesionar la boca, y si lo haces con un objeto suave (como un pañuelo), lo puedes sofocar.
5. Es muy importante no confundir el espasmo del sollozo con enfermedades convulsivas (epilépticas).
¿Cuándo debes acudir con el pediatra?
1. Cuando los espasmos se produzcan sin un factor desencadenante.
2. En caso de que los movimientos sean de tipo convulsivo.
3. En caso de que ocurran eventos similares durante el sueño o que no recobre la conciencia.
4. En caso de que inicien antes de los 5 meses de edad.
5. Cuando dudes que tu hijo tiene otro diagnóstico.
FUENTE: www.bbmundo.com
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1 comentario:
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